¿Problemas con Cloruros y Sulfatos?
julio 11, 2019

Autopsia de Membranas: Una herramienta para solucionar los problemas de ensuciamiento en las Instalaciones de Ósmosis Inversa

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Una autopsia de membrana es un ensayo destructivo en el que un elemento de una instalación es sacrificado para su estudio con el objetivo de resolver problemas como empeoramiento de la calidad del permeado, disminuciones en el caudal de producción o aumento de la presión diferencial detectados en la operación de la planta. Estos estudios comienzan en el momento de la selección de el/los elementos que deben ser estudiados y, aunque la metodología de trabajo depende de la problemática de cada instalación, comprende los siguientes pasos:

  • Inspección externa, en la que se examina la condición estructural del elemento (anillos de entrada y salida, tubo de permeado, etc.). La detección de desplazamiento del espaciador, efecto telescopio o depósitos externos es indicativa de posibles deficiencias o problemas en la operación.
  • Inspección interna del elemento y toma de muestras para análisis. Una vez abierto el elemento es posible inspeccionar el estado de los sobres de membrana, líneas de pegamento, condición del espaciador y portador de producto así como la presencia de depósitos.
  • Análisis de la superficie de la membrana y/o depósitos identificado. Para caracterizar los depósitos identificados en la superficie de las membranas se realizan análisis químicos y microbiológicos. En ocasiones la naturaleza del depósito o la cantidad en la que es detectado hacen preciso recurrir a técnicas como la microscopía electrónica (SEM) acoplada a energía dispersiva de rayos X (EDX) o la espectro-metría de infrarrojo (ATR/FT-IR) para su correcta caracterización.
  • Pruebas de caracterización de la membrana y limpieza, mediante el empleo de plantas piloto y células de flujo. Una vez caracterizado el ensuciamiento se procede al desarrollo de diferentes protocolos de limpieza que son probados empleando muestras del elemento sacrificado. Caudal y retención de sales son caracterizados antes y después de cada limpieza según las especificaciones de cada fabricante de membranas con el fin de evaluar la eficacia de cada protocolo propuesto.
  • Otras pruebas específicas pueden realizarse para comprobar si la capa de retención de sales de la membrana está dañada o se han producido fenómenos de oxidación.
  • Elaboración del informe final, en el que pueden incluirse otros aspectos de análisis como la analítica del agua de alimentación, revisión de la dosificación de antiicrustante o valoración del pretratamiento, que estén relacionados con los problemas identificados. Los resultados obtenidos en este tipo de estudios permiten garantizar la efectividad de un protocolo de limpieza y establecer medidas preventivas encaminadas a minimizar estosproblemas de ensuciamiento en el futuro.

Ensuciamiento de Membranas: Principales casos detectados

La naturaleza del ensuciamiento detectado en los diferentes casos estudiados y sus efectos sobre el funcionamiento de la instalación se describen a continuación:

Incrustaciones
Carbonato Cálcico

Los cristales de carbonato cálcico se originan muy rápidamente debido a la elevada cinética de precipitación de este compuesto. Estas incrustaciones, las más comunes en instalaciones de OI, presentan como efectos inmediatos una brusca disminución del caudal, aumento de la salinidad y de la presión diferencial. Este efecto es más acusado en las membranas situadas en las ultimas posiciones de la instalación siendo este hecho común para cualquier tipo de incrustación.El carbonato cálcico es una incrustación cuya limpieza es muy sencilla, ya que cualquier ácido fuerte disolverá estos cristales, si bien en muchos casos la poliamida habrá experimentado un deterioro irreversible en su capacidad de retención de sales.


Sulfato Cálcico
Cada vez es más común encontrarse estas incrustaciones debido a la alta tasa de conversión a la que operan las plantas de OI. Sus efectos son muy similares a las incrustaciones de carbonato cálcico, si bien son más complicadas de eliminar. La disolución de incrustaciones de Sulfato Cálcico en membranas no puede realizarse mediante el empleo de ácidos fuertes ya que el pH necesario es muy inferior al límite establecido por los fabricantes de membranas. Pruebas de limpieza realizadas en nuestros laboratorios, así como en planta, indican que los mejores resultados se obtienen mediante el empleo de agentes quelantes formulados específicamente, los cuales forman complejos solubles con el Calcio. Los precipitados de sulfato de calcio, como cualquier incrustación, están asociados a un deterioro irreversible de la poliamida.


Sulfato de Bario y Estroncio
Es frecuente encontrar Bario y Estroncio en agua de mar y aguas de proceso, aunque puntualmente son encontrados en pozos y aguas de red. Si bien sus concentraciones son muy bajas, muy pequeñas cantidades de estos elementos llevan a la precipitación tanto de Sulfato de Bario como de Sulfato de Estroncio. Estas dos incrustaciones suelen encontrarse
conjuntamente. Incrustaciones de este tipo rápidamente originan un aumento de caudal de las membranas con un brusco empeora-miento en la calidad del permeado. Sus efectos son muy similares a la oxidación, si bien se manifiestan con más intensidad en las últimas membranas. En la mayoría de los casos estos depósitos no son detectables visualmente, y únicamente pueden identificarse mediante SEM (microscopía electrónica). Los mejores resultados en la limpieza de este tipo de incrustaciones han sido obtenidos mediante la utilización de agentes quelantes específicos para el Bario y el Estroncio.


Sílice
El problema de la Sílice es muy frecuente en instalaciones de agua salobre en las Islas Canarias, si bien también hay zonas del levante español con elevadas concentraciones de este elemento. Incrustaciones Silíceas originan progresivamente una disminución tanto en el caudal de producción, como en la calidad del mismo. Análisis de estos depósitos silíceos indican que la precipitación de silicatos siempre está asociada a la presencia de hierro y/o de aluminio, y muy frecuentemente se encuentran también precipitaciones de carbonato álcico. La limpieza de los precipitados silíceos debe hacerse en medio alcalino a valores de pH y temperatura lo más elevados posibles, formulando detergentes y agentes quelantes.


Depósitos
Biopelícula

En todas las membranas de poliamida habitan bacterias y otros microorganismos. Cuando estos microorganismos reciben nutrientes y se encuentran en un hábitat óptimo para ellos, se produce un desarrollo de los mismos originando la bien conocida biopelícula. Membranas con elevada cantidad de biopelícula progresivamente experimentan una disminución en su producción, asociada a un ligero incremento en el paso de sales. Este efecto es más acusado en los primeros elementos. Las limpiezas que mejor resultados ofrecen a este problema son las alcalinas que formulan diferentes surfactantes a un elevado pH y temperatura. Si bien la biopelícula no daña físicamente las membranas en muchos casos no es posible recuperar totalmente los parámetros de funcionamiento de diseño de las mismas. Para tener controlada la biopelícula es muy recomendable la dosificación en dosis de choque de biocidas, los cuales deben ser no oxidantes y compatibles con las membranas, además de contar con pretratamiento adecuado.


Materia Orgánica
La materia orgánica en la mayoría de las instalaciones es un problema asociado al de la biopelícula. En muchos casos esta materia orgánica procede de la propia degradación de la biopelícula, y en otros casos es la biopelícula la que tiene como base física y nutricional esta materia orgánica. El problema en las plantas de OI de materia orgánica puede verse minimizado mejorando el pretratamiento del agua de aporte, si bien este es un problema creciente en las nuevas aplicaciones de membranas para el tratamiento de aguas residuales. Membranas con materia orgánica progresivamente experimentan una disminución en su producción, asociada a un incremento en la presión diferencial. Este efecto es más acusado en la primera etapa. Las limpiezas de esta materia orgánica son sencillas y generalmente dan muy buenos resultados mediante la utilización de surfactantes a los elevados valores de pH y temperatura. En casos con mucha cantidad de materia orgánica es necesario utilizar elevados caudales de limpieza con el fin de mejorar el arrastre del depósito.

Hierro
El Hierro encontrado en las membranas puede tener varios orígenes: iónico, proveniente de restos de corrosión, coloidal y de exceso de coagulantes. Restos de corrosión no originan problemas en las membranas, ya que estas partículas quedan retenidas en los filtros de seguridad, si bien la progresiva disolución (y muy lenta) de las mismas implica un aumento en las concentraciones de Hierro en disolución. En algunos casos puntuales en instalaciones con un deficiente pretratamiento se encuentran cantidades muy elevadas de restos de corrosión, las cuales originan un efecto de abrasión en la poliamida, deteriorando irreversiblemente la retención de sales de la misma. Son el Hierro en disolución, el cual se deposita en las membranas como óxido férrico y el Hierro proveniente de coagulantes, típicamente cloruro o sulfato férricos, los que originan un depósito en las membranas (ambas etapas por igual) causante de una creciente pérdida de producción de la instalación. Solamente el hierro precipitado como silicato causa incrustaciones capaces de dañar de forma no recuperable la retención de sales de las membranas. Este frecuente problema viene siendo atajado mediante la oxidación del equilibrio Fe2+/Fe3+ y su posterior retención en el filtro de arena. Su limpieza se realiza de una forma sencilla, ampliamente viene siendo utilizado ácido cítrico, si bien podemos mejorar su eficacia mediante un ajuste del pH a 4,1 (máxima solubilidad del Hierro) y la adición de agentes surfactantes.


Aluminio
El aluminio encontrado en las membranas puede tener tres orígenes: iónico, coloidal (aluminosilicatos) y de exceso de coagulantes. Cada vez es más frecuente encontrar depósitos basados en aluminio debido a los cada vez más utilizados coagulantes y loculantes, básicamente derivados del sulfato de alúmina y policloruros de aluminio. Estos restos de coagulantes tienen una muy difícil limpieza, y en muchas ocasiones tenemos que irnos a condiciones muy agresivas de muy elevado pH y temperatura para favorecer la acción de los detergentes. En numerosas ocasiones las limpiezas de estos depósitos no dan resultados muy efectivos, al igual que en las limpiezas de depósitos coloidales. El aluminio en disolución se incrusta en las membranas en los casos de tener además elevadas concentraciones de Silicio en el agua, originando incrustaciones descritas anteriormente.


Materia coloidal
La existencia de materia coloidal en la superficie de las membranas indica deficiencias en el sistema de pretratamiento a las membranas, si bien en muchos casos los coloides presentan tamaños incluso inferiores a 1 micra, por lo que su eliminación mediante filtrado es muy dificil. En estos casos es necesario una coagulación-floculación previa al filtro de arena para optimizar su retención. En estos casos es muy importante utilizar productos compatibles con las membranas y optimizar la dosificación de los mismos para evitar problemas en las membranas. Esta materia coloidal se deposita en toda la instalación, si bien sus efectos son más acusados en la primera etapa, causando una pérdida de producción y un aumento en la presión diferencial. Su limpieza, en muchas ocasiones muy complicada, debe hacerse mediante la combinación de surfactantes y agentes quelantes en medio alcalino, siendo prioritario un elevado caudal de recirculación de la solución de limpieza.


Fosfato Cálcico
Cada vez es más frecuente encontrar deposiciones de fosfatos en las membranas, especialmente en aplicaciones de reutilización de aguas residuales. Hasta el momento la única forma de evitar la deposición de fosfato cálcico en las membranas era eliminar los fosfatos en el pretratamiento o mantenerlos en disolución ajustando el pH. Hoy en día existen antiincrustantes específicamente formulados con este fin. Los depósitos formados por fosfatos originan en cuestión de minutos una elevada disminución en el caudal de producción de las membranas, comenzando por los últimos elementos, si bien este caudal es muy fácilmente restaurado a los valores de diseño tras una limpieza ácida de las membranas durante unos pocos minutos. Análisis de estos depósitos indican que se forma una muy fina capa de fosfatos en la superficie de la poliamida, siendo esta capa muy resistente al paso de agua. En muchos casos estos depósitos también pueden limpiarse mediante el uso de surfactantes alcalinos. Hay ocasiones donde en los primeros elementos se encuentran depósitos de fosfato cálcico en el separador de las membranas, causando un incremento en la presión diferencial de la planta. Estos depósitos ya vienen formados y su limpieza es más complicada, teniendo que utilizar limpiadores ácidos a unos valores de pH muy bajos

Por:  Fernando del Vigo, Silvia Gallego y Jaime Sepúlveda
Laboratorio Genesys
8 de Octubre 2019

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